Es oficial. 

Hace años, cuando me preguntaban acerca de mis cantantes favoritos, sólo podía mencionar a Ofra Haza, Nancy Ajram, Paul Wilbur, y poco más… (A Celine Dion le he tenido aprecio, pero reconozco que desde la adolescencia no escucho sus canciones).

Cómo cambian las cosas. Ahora mis playlists favoritas están plagadas de las canciones de cierta señora guapa, desenfadada, original, con una voz fascinante y auténtica, y apasionada por la intimidad con Dios. Escribe sus propias canciones en una atmósfera que adivino totalmente cargada de sobrenaturalidad. Y canta esas mismas canciones con una pasión desbordante. En más de una ocasión me he reído viendo sus vídeos, porque en ocasiones gesticula de una forma tan extraña, que me da la impresión de que olvida que está frente a las cámaras y un público. Y eso creo que es una de las cosas que más me gusta: su seguridad en sí misma, no tiene miedo al ridículo. 🙂

La descubrí por casualidad en uno de sus famosos spontaneous “Everything to you”. Y luego seguí con “Our Father”, “Heaven come” (que es una especie de himno para mí), “Sweet praise” y muchas otras…

En definitiva, tengo que reconocer que ha ocurrido sin buscarlo, sin darme cuenta, sin pretenderlo, pero sí señores, es oficial: Jenn Johnson es mi cantante favorita (por encima incluso de mi tierna y a la vez intensa Kim Walker).

Las estadísticas no mienten, y escucho más las canciones de Jenn que las de cualquier otro cantante o grupo.

¡Bienvenida a la banda sonora de mi vida, querida Jenn! ❤


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Esos días.

Esos días cuando las cosas cambian así, de pronto, y para siempre. Esos días cuando es mejor estar en armonioso silencio, antes que articulando palabras aceleradas e insensatas. Esos días cuando, el corazón, se posiciona ante lo que él cree, aunque la mente te pueda hacer dudar. Esos días cuando cuesta asimilar las cosas que ocurren a tu alrededor. Esos días cuando no sabes que va a ocurrir después. Esos días en los que, lo mejor que puedo hacer, es seguir aferrada a Ti.

[IN HEAVEN]

Es difícil de explicar. Estoy feliz, cumpliendo los propósitos de este año. Sabía que los “30” iban a ser especiales, pero ignoraba que sería el mejor año de mi vida. Sabía que esta era una etapa nueva, diferente. Ignoraba que, de hecho, sería un punto de “no retorno”, porque una vez que estás en el punto en el que estoy yo ahora (punto al cual me ha costado “entrar” por 5 años), sabes que no habrá vuelta atrás. Jamás seré la misma. Es como cuando estás en un avión, con el cinturón abrochado, con las puertas cerradas, con los dispositivos electrónicos apagados, y empiezas a sentir las vibraciones de las turbinas. ¡Es imposible decir: ey, detengan el avión, que me bajo! Esta es la sensación que tengo ahora. Algo ha empezado. Una fuerza —“superior” a todo lo que he conocido hasta ahora—está haciéndome temblar. Sé que será una especie de viaje vertiginoso, un viaje que no podré controlar, un viaje que me hará estar muy lejos de algunas cosas —de hecho, ya estoy lejos de ciertas cosas—, pero resulta que es el viaje que he esperado por tanto tiempo. No puedo decir que haya conseguido lo que busco, no. Sería demasiado precipitado, además de pretensioso. Simplemente estoy subida en el avión, y las turbinas me están haciendo vibrar. Ni siquiera he despegado. Sólo sé que lo que esté a punto de pasar, se irá fuera de mi propio control. Sé que me llevará a un destino increíble, pero desconozco los pormenores del viaje, no sé el tiempo que me lleve llegar, no sé a cuántas personas conoceré en ese avión, no sé a quiénes tendré que dejar atrás, en tierra, porque no comparten mi mismo destino… Pero es el viaje de mi vida. Es el viaje de mi vida.

Au revoir… 🙂

—Lihem.

LISTA DE LIBROS CRISTIANOS.

La siguiente, es una lista de libros cristianos que me he propuesto conseguir. Normalmente no suelo hacer grandes compras de este tipo de libros, porque intento seleccionarlos muy bien, y normalmente por temáticas.

Lo principal para mí, antes de comprar un libro cristiano, es conocer a su autor, su doctrina, testimonio, etc. En mi caso, soy más propensa a comprar libros de teología o de estudio antes que libros meramente dogmáticos o “comerciales” (del predicador de moda, o cosas así). Para mí es vital que la enseñanza que se me presente tenga bases no sólo experimentales, sino sobre todo doctrinales. Como se nos enseña a los estudiantes de teología, no se puede hacer doctrina de una experiencia.

Y en el vasto campo del cristianismo, hay distintos pensamientos, interpretaciones, etc. Y reconozco que, con el paso de los años, me he dado cuenta de que soy más del tipo conservador. Si tengo que elegir entre la austeridad y la “prosperidad”, me quedo con la primera. Si tengo que elegir entre el trato del carácter o el impulso ministerial a altos niveles, me quedo con lo primero. Y si tengo que escoger entre una habitación cerrada, o una plataforma exitosa, me quedaré también con lo primero.

Así que los libros que escogeré, siempre tendrán ese tinte de “llamada de atención a la fe auténtica”, más allá de los focos comerciales, o de las soluciones rápidas sin “morir”, o de las tácticas para “atraer” a más gente. No. Lo confieso, mi corazón busca otra cosa, y lo que busco, sólo tiene una forma de ser hallado. Y soy inmensamente feliz al haberme dado cuenta de esto más temprano que tarde. Que otros se aturdan con la saturación de actividades, y que otros se jacten de sus pequeños “grandes logros”. Ya pasé por eso. Y precisamente por ello, sé distinguir entre lo que quiero y lo que no.

Como en todos los ámbitos, también hay libros cristianos “comerciales”. Libros que carecen de profundidad, porque se basan en especulaciones teológicas del autor, más allá de una profunda reflexión retrospectiva. Esos libros pueden ser interesantes para ciertas generaciones o pensamientos. Pero, como ya he dicho antes, en verdad no estoy interesada en ese tipo de libros.

Me veo como un topo, excavando, excavando, excavando, mientras el “sistema” te tira a escalar. Y vaya si escalé. Pero cuando llegué, me di cuenta que ahí no estaba lo que yo quería. Y empecé a excavar. Talvez lo único que la gente ve ahora en mí, es la tierra que voy echando fuera de mi excavación. Y se preguntarán por qué remuevo tanto. Lo que no ven, es hasta dónde voy a llegar. Y realmente yo tampoco sé exactamente cuándo voy a llegar. Pero lo que sí sé, es lo que voy a encontrar. Y eso vale dejarlo todo, todo.

(Estoy motivada porque estoy leyendo a Leonard Ravenhill). 🙂

A. W. TOZER

Quiero TODOS los libros de este señor, y es inaudito que no tenga ninguno. Pero resulta que, como predicador nato, se le han publicado muchas obras. Pero los siguientes euros que invierta en libros cristianos, serán para sus libros, lo aseguro. Así que, empezaré por:

  • La búsqueda de Dios (clásico entre clásicos). (¡YA LO TENGO!)
  • Fe auténtica
  • Intenso (¡YA LO TENGO!)
  • La presencia de Dios en su vida
  • Diseñados para adorar
  • La verdadera vida cristiana
  • El conocimiento del Dios Santo (¡YA LO TENGO!)

C. S. LEWIS

Ya he mencionado que, si bien hay libros de Lewis (o acerca de él) que no tengo tanto interés en tener, hay otros que necesito tener:

  • Mero cristianismo
  • El problema del dolor

TIMOTHY KELLER

Parece que su estilo es como el de Lewis. Y me apetece leerle. Creo que me gustará lo que dice, y cómo lo dice.

  • El Dios pródigo

JOHN PIPER

  • No desperdicies tu vida
  • Hambre de Dios

JOHATHAN EDWARDS

  • La pasión por la gloria de Dios

Talvez no conozcas a ninguno de los autores de estos libros. Pero créeme que vale la pena conocerlos.

Lihem.

 

Nueva lista de libros, corregida y ampliada. Cómo no.

Bien, me encantan este tipo de entradas, porque siempre significan novedades literarias (y alguna que otra frustración). Pero lo más excitante, es que siempre estas entradas son sinónimo de cómo poco a poco (muy poco a poco) voy construyendo mi biblioteca personal. Pequeña, pero con muchas posibilidades. Hay una frase que he leído mucho por ahí (tipiquísima de las redes sociales) que compara a la amistad con la tenencia de libros, y dice algo así como: los amigos son como los libros, no importa tener muchos, sino los mejores. La he detestado siempre porque yo sueño con “la gran biblioteca” en mi casa. Y me recuerda lo lejos que estoy de conseguirlo. Pero, supongo que esta frase retrataría también a mi pequeña librería, ya que la voy conformando de libros (bajo mi humilde opinión) bastante buenos. Y eso sí que me hace feliz. 🙂

Aquí voy.

FRUSTRACIÓN.

Hoy por hoy, considero a Jhumpa Lahiri mi escritora favorita. No sé si hay en el mundo ahora mismo alguien con la elegancia y la profundidad de esta señora, pero lo que sí estoy segura de que hay, es una terrible injusticia: ¡¿cómo es posible que dos de sus primeros libros estén descatalogados?! ¿Con quién tengo que quejarme? Una amiga mía estuvo en Madrid recientemente, y entró a “Casa del Libro” preguntando por esos libros (“Intérprete…” y “El buen nombre”) y le volvieron a decir lo mismo (des-ca-ta-lo-ga-dos). Ah, eso, sí, le recomendaron que intente buscarlos de segunda mano. ¿Segunda mano? ¿Se supone que la posibilidad que tengo de completar en mi biblioteca la obra de mi escritora favorita es consiguiendo sus libros de segunda mano? Qué injusticia, por favor. Sobre todo cuando entro a las librerías y veo aquellos odiosos stands repletos de pseudoliteratura (eh, tranquilos, es sólo mi humilde opinión, sin ánimo de ofender, pero con muchísima convicción). 

GUSTOS CAROS.

Hoy quería comprar un par de libros, y decidí revisar mi lista de libros pendientes para decantarme. Bueno, los tres libros que quería, cuestan 30 euros o más. [………….] Me ahorro las palabras. Se trataba de:

  • “33 revoluciones por minuto” DORIAN LYNSKEY – MALPASO EDICIONES, 2015
  • “La impaciencia del corazón” STEFAN ZWEIG – EL ACANTILADO, 2006
  • Robert Louis Stevenson, Cuentos completos (Literatura Random House) (carísimo, vaya)

 

Bueno, quería más libros, que no son tan caros, pero tampoco baratos.

NUEVA LISTA DE LIBROS.

Lo de poner la foto del libro que quiero es muy mono, pero no tengo tiempo, así que sólo pondré los títulos.

Me fascina leer las historias de los escritores, y conocer más de ellos. Uno de los géneros que me apasiona es la biografía, y estos libros recogen muchos datos e información acerca de grandes escritores.

  • Lo que tiene alas (Eduardo Jordá)
  • Vidas escritas (Javier Marías)
  • Mujeres y libros (Stefan Bollmann)
  • Verdad y mentiras en la Literatura (Stephen Vizinczey)

Ahora, soltaré mi vena más melómana con el siguiente libro. Mezcla historia con música. Fascinante, ¿no?

  • 33 revoluciones por minuto (Dorian Lynskey)

Una de mis grandes pasiones es la poesía. Y para ello quiero contar con mis poetas favoritos. Aquí algunos de los libros que quiero:

  • Antología poética de Pablo Neruda (Rafael Alberti)
  • Poesía no completa (Wyslawa Szymborska)
  • La esencia de Rumi (Coleman Barks)

Amo la buena narrativa. Algo bien escrito, para mí, siempre será superior a sólo una “buena historia”.

  • ¡Vivir! (Yu Hua)
  • De vidas ajenas (Emmanuel Carrère) (LO TENGO)
  • Los restos del día (Kazuo Ishiguro)
  • La luz que no puedes ver (Anthony Doerr)

Desde niña, siento una enorme debilidad por los grandes clásicos de la literatura. Crecí rodeada en mi casa con libros que mis contemporáneos ni sabían que existían. Sí, claro, como cualquier otra niña, leía los de “Barco de Vapor” (los que fueron mi primera colección, la cual, tras la migración, quedó atrás, como muchas otras cosas). Pero crecí con esos grandes títulos. Supongo que de allí nació mi fascinación por la buena literatura.

  • Grandes esperanzas (Charles Dickens)
  • La impaciencia del corazón (Stefan Zweig)
  • El idiota (Dostoyevski)

Y, cómo no, no puede faltar mencionar mi reciente predilección por los cuentos y los relatos. Así que, he aquí, algunos de los títulos que quiero:

  • Robert Louis Stevenson, Cuentos completos (Literatura Random House)
  • Rudyard Kipling, Relatos (El Acantilado)
  • El libro de los cuentos del mundo (Guillermo López)

Y para terminar, me gustaría tener en casa a Eduardo Galeano. Según se dice de él, ha retratado a Latinoamérica como nadie. Y después de lo ocurrido en Ecuador, se ha encendido en mí esa luz que me pide saber más de uno de mis orígenes. Porque, después de todo, por muy “mezclada” que esté, no dejo de ser latinoamericana.

  • Venas abiertas de América Latina (Galeano)
  • El libro de los abrazos (Galeano)

¡Ah! Casi lo olvidaba… Hay un par de libros más que me interesan mucho, dos son de la actual Nobel (Svetlana Aleksiévich), y otro de otra gran periodista (que fue asesinada, lamentablemente). Estas temáticas de investigación también me interesan mucho, porque siempre he estado detrás de la política internacional y de los sucesos del mundo.

  • Los muchachos de Zinc (Aleksiévich) ¡Sí, ya lo publicaron en castellano este año!
  • Voces de Chernóbil (Aleksiévich) Leí un fragmento, y … vaya. (LO TENGO)
  • Diario ruso (A. Politkóvskaya) Mujer valiente.

Lo primero que quiero hacer, es ir a mi librería habitual y preguntar cuáles de estos libros tienen en stock. Y si no, pues ya tendré que recurrir a las grandes superficies. Espero no ampliar más -de momento- esta lista, hasta que haya conseguido al menos unos cuantos de estos libros. Aunque, este es el cuento de nunca acabar.

Pero qué se le va a hacer…

🙂

Lihem.

 

Campos de trigo.

Quiero correr en medio de los campos de trigo, dorados al sol. Mirar al horizonte extenso, calmado, y tocar con mis manos las espigas a mi paso. Quiero estar lejos del ruido ensordecedor, de la insensibilidad y la pretensión. Sonreírle a la vida, soñar nuevos sueños; y dar la bienvenida al amor. Quiero escucharme a mí misma, quiero acariciar a mi corazón. Quiero estar con las personas que amo, y que me aman a mí. Quiero sentir su abrazo, y quiero abrazarlas también. Aunque sólo sea por un día. Aunque sea por última vez.

-Amira Akhtar.

[COSAS PEQUEÑAS.]


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Recuerdo que, cuando me sentía mal por algo, o mi mundo se estaba cayendo sobre mí, me detenía a observar algo pequeño: una flor junto al camino, una gota de agua, una hormiga, una piedrecilla, una hoja moviéndose al compás de la brisa, y deseaba convertirme en alguna de esas cosas. Tiene sentido. El mundo de “los grandes”, a veces se torna muy complicado.

-A. Akhtar.

¿CÓMO CREO MIS POEMAS?

Existe algo realmente fascinante para mí: el proceso de creación de un poema. He escrito tanto acerca de mi pasión por la poesía, que no me apetece repetirme ahora. Pero sí me gustaría compartir cuáles son las circunstancias que me suelen rodear en torno a la creación de un poema.

  • El primer verso: normalmente, en mi mente, aparece tallado, cual visión, el primer verso. Es el que da inicio a lo que luego será un poema, y normalmente me marca el tono del mismo: amor, desamor, fe, búsqueda, etc…
  • Sin tachones: un amigo que dibujaba hace mucho tiempo atrás, me enseñó una vez que, cuando un dibujante empieza a crear una pintura, jamás puede borrar sus trazos, o sea, lo que quedó, quedó. Eso me pasa a mí normalmente con mi poesía. No hago mil borradores, y la pulo hasta tenerla perfecta. Para mí, eso sería una especie de haram. Creo que el primer pensamiento es el más puro. El resto, casi viene a ser sobreactuado, y en ocasiones, anula el sentimiento voraz que originó el deseo de escribir la poesía.
  • El título: lo último, y más fatigoso para mí, es la asignación de un título. ¿Por qué ha de ponerse un título a todo? Créanme que ya entiendo porqué  Neruda empezó a nombrar a sus poemas por números. En muchos casos, es complicadísimo para mí titular, en una palabra o frase, toda la vorágine de sentimientos que encierran mis poemas.
  • Y ahora viene lo más importante. El principio de todo. Es lo que yo denomino “la semilla”. La semilla, es ese pequeño pensamiento, suceso, sentimiento, recuerdo, o lo que sea […] que se sembró en mi corazón, y de pronto, empieza a germinar, tomando la forma de un poema. (Debo matizar que me ocurre lo mismo cuando preparo sermones, o escribo un relato, etc…). Sí. Soy de esas que no pueden escribir nada realmente bueno, si un sentimiento real no está asociado a lo escrito de alguna u otra forma. Intento negarlo siempre porque me molesta en sobremanera que atribuyan todos y cada uno de mis escritos a mi vida personal. Difícilmente la gente puede atisbar la diferencia entre retórica y realidad que cubren mis escritos. Y es por eso que, normalmente, me cierro en banda cuando me preguntan si algo de lo que he escrito tiene que ver con mi vida personal. A no ser que sean amigos íntimos, claro.
  • ¿Papel u ordenador? Tengo varios cuadernos de poesía, precisamente porque siempre prefiero escribir en papel, a no ser que, en ese momento dado, sólo pueda hacerlo de forma digital. Creo que mis cuadernos, diarios y demás, son un verdadero tesoro. Y siento un vínculo tan sagrado a ellos, que, de ninguna forma, he sentido con algún cacharro de estos modernos, aunque bien me aproveche de sus utilidades. 😉

La imagen a continuación, es de un poema que he escrito hoy en mi cuaderno de poesía. Estaba yo tranquila, sentada en un rincón de mi casa, y de pronto me sobrevino el primer verso. Lo demás, simplemente fluyó. Dense cuenta del detalle de que no hay tachones. Es el poema original. Como siempre, me costó ponerle título, pero creo que acerté con este. Ah, también escribo la hora exacta en que lo escrbí, el lugar, la fecha, y, a veces, cuando ha sido escrito por un motivo en especial, escribo un par de palabras en clave para recalcarlo. Obviamente, también lo firmo. Y creo que esa es la parte que más me gusta 🙂 .

Lihem Ben Sayel.

  

[EXPERIENCIA]

Bien, este es mi diario virtual ¿verdad? Así que registraré aquí mi proceso como escritora. Ahora mismo estoy escuchando la B.S.O.  de la película “The kingdom of heaven”. ¡Me encanta! Bien, vamos a registrar un par de cosas más aquí.

Esta primera novela que he escrito, ha sido una especie de experimento. Necesitaba arrancar con algo para sufrir en mis propias carnes un proceso de esta índole. Obviamente, y siendo muy sincera, yo estoy consciente de que mi primera novela es primaria. Se la dejaré a quien quiera leerla, no hay problema. Pero no tiene nada que ver con el nivel al que quiero llegar. Cuando empecé a escribirla, no había leído ni a Capote, ni a Lahiri, ni a Echenoz, ni a Carrére… En fin, que no había leído a los que, ahora mismo, son referentes para mí en su forma de contar las historias. Recuerdo la impresión que me llevé al leer las primeras líneas de, por ejemplo, “Sinuhé, el Egipcio”. Vaya. Qué primeras líneas tan magistralmente escritas. Cuando yo me refiero a “literatura”, me refiero a maravillas como esa. Es por eso que tengo los pies sobre la tierra, y sé que esta primera novela es un juego de niños, nada más.

Se supone que ahora viene la parte seria del asunto. Quiero escribir una segunda novela. Este segundo proyecto sería más ambicioso. Mi propósito es reunir una prosa muy enriquecida, pero sin rellenos. En estos últimos años he aprendido a desarrollar mi capacidad de síntesis, en la que flaqueaba mucho. Eso se lo debo a escritores como Echenoz. Lo siguiente, es proporcionar una historia que no necesariamente deba ser un constante fluido de emociones, acción y sensaciones. He aprendido que, a veces, el narrador puede ser flemático, reposado, y su voz puede fluir como el pequeño hilo de agua que sale de un grifo. Eso me lo enseñó Jhumpa.

Así que, se podría decir que es ahora cuando, después de la experiencia adquirida en el primer proyecto, puedo embarcarme en algo relevante, en algo que, de verdad, yo me plantee publicar algún día. Esto me recuerda a Harper Lee. Tuvo que existir un “Vé, y pon un centinela”, antes de un “Matar a un ruiseñor”.

Sólo puedo matizar que estoy ilusionada. Creí que, al terminar esa novela, ya no querría saber más del tema, —da muchos dolores de cabeza. Pero no. No sólo quiero saber más del tema. Quiero profundizar en ello. Quiero sumergirme. Y quiero llevar a otros a que se sumerjan conmigo.

Mi primera novela fue ficción. La siguiente, posiblemente la ambientaré en tiempos contemporáneos. O no sé, ya veré. Las ganas, al menos, están.

Quiero ser prolífica.

-Lihem.